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12 de abril de 2014

Un paseo

Play. 
Ando. Y no paro de caminar. No me importa a donde voy. Nadie de por aquí quiere estar conmigo pero a la ciudad no le queda otra opción que aguantarme en sus calles. Escucho música sin cesar. En el fondo no estoy en ninguna parte cuando lo único que siente mi cuerpo es el ritmo que recibo a través de mis oidos. Lo que recibo con la vista parece tan irreal a veces que ahora mismo no tendría por qué ser real. Camino a lo largo de una calle que esta cuesta abajo. El suelo esta hecho con trozos de piedras de color muy claro y en las aceras hay cerezos en plena flor. La brisa hace que los pétalos de los cerezos sigan el curso del viento y se deposen sobre el suelo blanco. Es bonito, es más, me atrevería a decir que es un paisaje precioso. Sigo andando sin parar en busca de un parque en el que haya al menos un área de hierba en el que me pueda sentar y observar a la gente, a los niños, y preguntarme si las personas que tanto rencor me han dejado por dentro, estarán ahora mismo delante de mi, paseando igual que yo. Finalmente no llego a ningun sitio y las calles se hacen interminables cada vez que alcanzo una rotonda. Decido dar media vuelta exactamente por donde he venido porque mi instinto de orientación me suele engañar bastante y prefiero evitar tensiones en mi mente ahora que me he relajado tanto. Es gracioso porque personas con las que me había cruzado antes ahora me las vuelvo a encontrar. No sé a dónde mirar ni que cara poner porque se que alomejor me van a mirar a la cara. Aun estando en una ciudad desconocida sigo con mi inútil inseguridad. Pero eso no importa porque no dejo de andar y dando media vuelta, decido por otras calles, a un parque que ya conozco, un común lugar de encuentro para las quedadas, por lo que sé. La respiración se empieza a acelerar no por la emoción si no por el constante movimiento de mis piernas. Llego al cincuentenario y me siento en la hierba. Soy la única persona que esta sentada sobre la hierba y sola. Pero me da igual. 
Pause. 
Quito mi música y siento como aterrizo al mundo real. Y sí, aquí estoy. Levanto la cabeza y miro a mi al rededor. Hay muchos grupos de amigos sentados en círculos, personas caminando con carritos, muchos niños jugando. Esta vez escucho el sonido lejano de los coches de la ciudad, me concentro más en las personas. "Se pensarán que busco a alguien" me dice una vocecilla en mi cabeza. "Y qué más da!?" Me dice otra voz. "Y por qué no puedo pensar lo que alomejor piensan los demás de mi?" Piensa de nuevo la primera voz. No vale la pena continuar con esta discusión interior por lo que dejo mi mente neutra y libre de cualquier pensamiento. Escucho una guitarra. Busco de dónde viene y veo a un geupo de personas situadas en circulo tocando instrumentos y en el centro dos chicas bailando o sencillamente moviéndose al ritmo. "Cómo me gustaría ser parte de eso" siente mi cuerpo. Mi timidez sería la única razón por la que no dejara de sonreir. Quizás se me vea nerviosa o tensa. Pero no hay otra manera para mi. Mi cuerpo empieza a quedarse frio y aunque me apetezca tumbarme varias horas, me levanto y avanzo en mi camino. Hay una camioneta donde venden gofres y helados. Son carísimos pero no me importa, me cojo un gofre caramelizado y caliente y atravieso el monumento principal del parque. Escucho español y francés por las calles y me entero de conversaciones banales sin importancia ni revelancia en mi vida. Esto es vivir en un ambiente social? Estar en un lugar concentrado de gente con los cuales poder mantener conversaciones que nunca nadie recordará de la vida cotidiana y sin embargo es una característica vital para la vida del ser humano. Vuelvo a sentarme, esta vez en un banco. Me gusta ver a la gente. Como si fuese un espectador que a través de mis ojos estuviese viendo una película desde el sofá de mi casa. Estoy en frente de una fuente y justo detras hay dos chicos sentados en la hierba y uno de ellos con una guitarra entre sus brazos. Por qué me parecerán tan interesantes las personas a las que les apasiona la música? Me imagino una conversación que tendría lugar en un mundo paralelo en el que yo me haya acercado y sentado junto a ellos. 
-Hola, me aburro y me habéis parecido interesantes.
-Hola...
-Qué tipo de música os gusta tocar?
-... (Ahí ya caben muchas posibilidades y todas interesantes)
Sería un buen comienzo para empezar a ganar confianza en mi misma y para dejar de estar tan sola cada vez que vengo a este pais. Sé de sobra que lo que veo no es una película proyectada desde mis ojos a mi cerebro, noto la mirada de la gente sobre mi "Qué rara esa chica que lleva sentada en ese banco media hora mirando todo su alrededor". Creo que ya es hora de volver a casa. 
Play. 

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